En Bucarest nace un proyecto de Robert-Eugen Dumitru Studio con la manilla (IN)finito. Un diálogo armonioso entre materiales auténticos, geometrías puras y detalles de diseño que definen la experiencia del espacio.
La capital rumana es una metrópoli moderna y dinámica, con una mezcla única de edificios del siglo XX, amplios parques y jardines.
El proyecto surge de la necesidad de crear un refugio urbano donde la calma y el orden sean el lenguaje estético principal. Utilizando materiales naturales, el estudio logra un espacio sereno donde la elegancia nace de la simplicidad.
Las superficies están revestidas con paneles de nogal que aportan continuidad y calidez. En el centro, una isla de cocina monolítica de piedra natural introduce equilibrio y estabilidad.
El estilo interior es sobrio y contemplativo, con líneas puras y texturas naturales. Piedra y madera dialogan en una composición táctil, mientras la luz suavemente transforma cada superficie.
En este entorno esencial, la manilla (IN)finito es más que un detalle: un signo gráfico discreto pero fuerte, que se integra con la verticalidad de las puertas y amplía la sensación de continuidad espacial.
Tomar la manilla y cruzar el umbral se convierte en un gesto ritual, un paso silencioso entre dos mundos.
(IN)finito trasciende la función tradicional: su roseta se vuelve invisible, y su placa delgada se adapta con elegancia a la superficie.
Un gesto casi meditativo que acompaña la vida diaria, como un hilo invisible que conduce hacia una nueva dimensión.
Diseñada por Alfonso Femia, la manilla fue seleccionada para el ADI Design Index 2019.
Robert-Eugen Dumitru Studio aborda el diseño de interiores como un proceso dinámico y colaborativo, basado en la investigación, el diálogo y el respeto por el contexto.
Cada proyecto nace de la escucha y se transforma en espacios únicos donde la innovación, la sensibilidad estética y la sostenibilidad se integran con un profundo respeto por el entorno y la comunidad.